Uno saca la basura cada día sin pensar en el siguiente paso. Nos da igual. El problema se termina para nosotros una vez que los desperdicios desaparecen de nuestra vista. Lo cierto es que una vez que salen las bolsas negras de deshechos de nuestra casa, el proceso sigue aún un largo camino.
Los camiones de basura circulan por la ciudad paseando a los despojos de lado a lado. Siguen su camino, tantas veces recorrido, antes de llegar al relleno sanitario. Y lo inaudito: la gente que hace posible la recolección de basura muchas veces trabaja a cambio de ningún salario, ninguna remuneración fija. Tal vez una propina. Tal vez una dádiva. Queda su destino a la suerte y, con todo, trabajan diligentes.
Uno diría que semejante oficio, el constante convivio con la basura, daría como resultado a hombres quejumbrosos, llenos de reproches. Nada más lejos de la verdad. Madrugan, se envuelven en el olor de la inmundicia, la recogen con las manos desnudas… Y son felices. Sonríen cuando dan entrevistas, agradecen que hay trabajo.
Hay tanto que aprender de gente así. Tanto que analizar cuando sacamos la basura de la casa.
Tanto en qué pensar.
Para este capítulo quisimos entrar al relleno sanitario Bordo Poniente, a donde actualmente llegan los trailers de basura de toda el área metropolitana del Valle de México. Queríamos ilustrar cómo el proceso que siguen un camión de basura y un barrendero termina por sumarse al de todos los camiones y todos lo barrenderos, todos los días. Y mostar las cantidades de basura que se acumulan como resultado de esto.
Hablamos con la dirección de Comunicación Social del Gobierno del Distrito Federal para poder entrar al relleno sanitario y nos dieron largas. Conforme insistimos porque se acercaba el día del aire del programa, nos dieron el “no” tajante. La explicación? Se trata de terrenos federales que manejan en coordinación el Gobierno Federal, el Gobierno de la Ciudad y el Gobierno del Estado de México. El bordo está saturado y los tres gobiernos están involucrados en decidir qué hacer con él, y acordaron no permitir el acceso a los medios. Eso nos dijeron.
Pero igual fuimos, pensando que tal vez podíamos colarnos y conocer las dimensiones del monte de basura. El Bordo Poniente está en la carretera a Texcoco. En esa zona hay enormes terrenos vacíos ubicados en lo que antes era un lago. Pensamos que desde la carretera se vería algo, pero el terreno y los árboles no lo permiten.
Dimos con el bordo siguiendo a los trailers y trailers que llegan por oleadas a la entrada del basurero. Llegamos al acceso y al ver el carro rotulado del canal, un guardia nos impidió el acceso.
Toda esta experiencia originó en mí una sospecha: no nos dejaron entrar, con o sin permiso, porque aquello debe ser un escándalo a la vista y el olfato. Un escándalo a la sustentabilidad. Pero, insisto, es sólo una sospecha.
Dejo aquí la quinta entrega de Despertares México, sobre el proceso de recolección de basura en la Ciudad de México. Ojalá que lo disfruten quienes no pudieron verlo en la tele. Espero sus comentarios en este Blog.


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